Un incidente inusual sacudió la tranquilidad de un supermercado recién inaugurado en la ciudad de Rosario, cuando un hombre armado con un cuchillo ingresó al establecimiento acompañado de su hijo de apenas 10 años. La justificación que ofreció al cometer el robo dejó a todos perplejos: “Mi mujer se está muriendo”, declaró el delincuente. El acto delictivo, registrado por cámaras de seguridad, reveló un comportamiento sorprendente, pues en lugar de llevarse productos de primera necesidad, optaron por botellas de Fernet, cigarrillos y dinero en efectivo.

El relato de Yanina, propietaria del local asaltado, describe cómo el hombre, tras ingresar, presentarse y mencionar la supuesta emergencia familiar, procedió a amenazar a la empleada con el arma blanca, obligándola a encerrarse en el baño. Durante este tiempo, se escuchaba una discusión entre el ladrón y su hijo sobre qué objetos sustraer, destacando la ausencia de productos esenciales entre lo sustraído.

Las imágenes captadas por las cámaras de seguridad revelaron la participación activa del niño en el delito, quien, siguiendo las órdenes de su padre, guardó productos de valor y se apoderó del dinero de la caja registradora. La situación generó consternación entre los testigos, quienes no podían comprender la manipulación del menor en una situación criminal.

La víctima del robo lamentó no solo la pérdida material, sino también la explotación del niño en este acto ilícito. Señaló que la mercancía fue transportada en bolsas de consorcio y en la mochila del menor, evidenciando una planificación previa del delito. A pesar de presentar la denuncia correspondiente, hasta el momento, las autoridades no han logrado detener al delincuente, generando consternación en la comunidad.