Un sismo sorprendente de magnitud 4,8 estremeció la costa este de Estados Unidos, desde Maryland hasta Maine, sacudiendo importantes ciudades como Nueva York, Nueva Jersey, Filadelfia y Connecticut. El epicentro se localizó cerca de Whitehouse Station, Nueva Jersey, cerca de las 10:30 horas, según informes del Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS). Aunque no se reportaron heridos, el evento desencadenó revisiones exhaustivas en infraestructuras y la suspensión de servicios esenciales.

La actividad sísmica en el noreste del país es poco común, convirtiendo este sismo en el más fuerte desde el registrado en Buffalo, Nueva York, de magnitud 3,8 en febrero de 2023. La gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, y el gobernador de Nueva Jersey, Phil Murphy, movilizaron equipos de emergencia y activaron centros de operaciones para evaluar daños y responder a posibles emergencias.

En respuesta al temblor, servicios de transporte como PATCO y la MTA suspendieron operaciones para inspeccionar la seguridad de sus infraestructuras. Del mismo modo, los aeropuertos de la región, incluyendo Newark Liberty International y La Guardia, experimentaron retrasos significativos. A pesar del susto inicial, no se reportaron heridos inmediatos ni daños mayores, pero las autoridades instaron a mantenerse alerta ante posibles réplicas.

El sismo destacó la importancia de la preparación ante desastres naturales en regiones poco susceptibles a la actividad sísmica. El alcalde Eric Adams y otros funcionarios continúan evaluando los impactos, recordando eventos pasados como el terremoto de magnitud 5,8 en Virginia en 2011, que incluso afectó a Manhattan. La ciudad emitió alertas de emergencia a los residentes, instándolos a permanecer en interiores y estar preparados ante posibles réplicas.