En un giro impactante del caso Báez Sosa, Matías Benicelli, uno de los condenados, decidió romper el pacto de silencio y revelar detalles cruciales sobre la defensa y la dinámica interna del grupo de rugbiers implicados en el homicidio. En un escrito presentado ante la Justicia, Benicelli apuntó directamente contra Hugo Tomei, su exabogado, desentrañando una trama de decisiones legales cuestionables y estrategias impuestas que podrían haber perjudicado gravemente su caso y el de sus compañeros.

Abogado de los rugbiers

El joven condenado afirmó que ni él ni su familia pagaron honorarios a Tomei, quien, según Benicelli, fue designado como su defensor técnico para no obstaculizar la defensa de los otros coimputados. Esta revelación saca a la luz una táctica legal controvertida en la que la estrategia de defensa conjunta, dictada por Tomei, parece haber primado sobre los intereses individuales de los acusados.

Benicelli también acusó a Tomei de no informarle sobre aspectos cruciales del proceso, como la presencia de manchas de sangre de la víctima en su ropa. Además, reveló que propuso presentar a un testigo clave durante el juicio, pero luego inexplicablemente desistió, argumentando que esto podría perjudicar a los otros coacusados. Estas acciones plantean serias dudas sobre la integridad y la eficacia de la defensa legal proporcionada por Tomei.

Las revelaciones de Benicelli arrojan luz sobre la tensión y la discordia dentro del grupo de rugbiers, quienes, según él, estaban divididos sobre la estrategia legal a seguir. Algunos querían declarar ante el tribunal o a la prensa, pero fueron disuadidos por Tomei, quien les advirtió sobre las posibles contradicciones entre sus testimonios. Esta dinámica interna pone en tela de juicio la cohesión del grupo y plantea interrogantes sobre la naturaleza de la lealtad entre los acusados.