La sombra de la corrupción envuelve nuevamente al fútbol español con la detención de Luis Rubiales, ex presidente de la RFEF, a su llegada a Madrid desde República Dominicana.

La Guardia Civil lo arrestó en relación con una investigación en curso sobre posibles delitos financieros durante su gestión en la federación. Aunque fue liberado tras su declaración ante un tribunal local, las acusaciones de corrupción han generado un revuelo en el ámbito deportivo español.

Este episodio se suma a la ya tumultuosa trayectoria de Rubiales, quien previamente fue sancionado por la FIFA debido a un incidente con la jugadora Jenni Hermoso.

A pesar de las acusaciones en su contra, Rubiales insiste en su inocencia y afirma que sus ingresos son legítimos, producto de su trabajo y ahorros. La investigación se centra en la posible administración desleal relacionada con la trasferencia de la Supercopa de España a Arabia Saudita, una operación valorada en 120 millones de euros.

El escándalo generó un intenso debate sobre la integridad del fútbol español y ha puesto en entredicho la reputación de la RFEF y su ex presidente.